miércoles, 24 de junio de 2009

El primer contacto con el Reggaeton

- "Che che, ¿entonces hoy vamos a ir a bailar? ¿Y va a haber muchas minitas? ¿Y... y... y... nos darán bola? ¿Tendremos que decir que somos más grandes? Vamos los dos solos ¿no? ¿No vendrán tus amigas del barrio? Mirá que si vienen a mi me da vergüenza. Porque están re buenas. Bah, la grandota está re buena. Que bestia. Tiene unos ojos hermosos. Como ella. En realidad me gustan sus tetotas. Porque son gigantes también. ¿Viste que es re pendeja y tiene unas re tetas la guacha? ¿Vos pensás que me dará un beso? No. No creo que me de un beso, si ni siquiera sabemos si van a venir. ¿Vienen o no vienen tus amigas del barrio? Que cagada que no vengan.
En realidad está bien, porque si vienen yo tartamudeo. Creo que tartamudeo igual aunque no vengan. ¿Compramos cigarrillos? Vamos a parecer más grande boludo ¡Dale compremos cigarrillos! Mirá que a las 4 tenemos que estar en la cola. Mirá que no vamos a poder entrar sino. Te paso a buscar yo. Me tomo el 584 y después nos vamos caminando para Quilmes. Onda 15.30 ando por tu casa boludo. Que alegría"

Ese era mi amigo Cristian. El loco es muchísimo más ansioso que yo. Siempre lo fue hasta que yo pude finalmente conocer la ansiedad.

Así como decía mi amigo estábamos ese día. Mi vieja me llevó al centro a comprarme ropa para que a la noche pueda descoser el corazón de alguna pendeja sureña de no más de 13 años.
Me compró una chomba. Verde militar. Y un pantalón pinzado bien clarito haciendo juego. Unos zapatitos Kickers top top y seguramente alguna colonia. No recuerdo si a esta altura ya había dejado el vicio de la Paco. El paco vino después, mucho después.

Alienado me pegué un flor de baño, me vestí como un adulto y me perfumé. Me pasó a buscar Cristian y para cumplir con la promesa compramos un Jockey suaves de 10 en el kiosco de la equina.

Caminando me di cuenta que en realidad no estaba vestido de adulto, sino de pelotudo a la máxima potencia. Pero en ese momento no importaba. Sólo importaba llegar a la Matinee y ver cómo era "La Noche"

- "Che en la entrada decía que era a las 16 hs... Que raro ¿no?"

No había gente. Ni en la cola ni en la propia manzana del boliche. Sólo algunas abuelas comprando facturas para el mate del sábado por la tarde.
Esperamos una hora. Dos horas. Esperamos hasta las 19 hs.

- "¿Por que no llamamos desde un teléfono público a tu vieja? Que nos venga a buscar ella. Tu vieja es copada. Si viene mi viejo va a haber bardo. Porque viste que mi viejo es medio quilombero"
- "Bueno, pero me quedo a dormir en tu casa"

Aproximadamente a las 20 hs entramos al boliche.
Sonaba Enigma y no había nadie. Hacía frío y éramos dos idiotas en el medio de una pista. Solos. Mirábamos alrededor y todo era enorme. Nos quedaba grande el boliche, los parlantes, las barras y la noche.

Al rato empezó a caer gente. ¿Pero dónde estaban los niños de la Matinee? Porque la gente que entraba era grande. Muy grande para nosotros.
Yo me sentía terriblemente observado. Ni siquiera movíamos los pies al ritmo de la música. Estábamos petrificados.

Finalmente vimos que comenzaban a llegar algunas chicas. Más grande que nosotros, claro.
Nos fumamos los 10 cigarrillos. 5 y 5. Siempre pidiendo fuego a alguna señorita 3 o 4 años mayor. Con la vieja excusa de "¿Tenés fuego?".
Algunas nos dijeron que si y otras que no, pero nunca NUNCA ninguno de los dos tuvo el coraje de entablar alguna conversación.

- "¡Ah chavón! Esto no es así. Mirá, vos mirá como ahora gano."

Y sin dudarlo quité mi Paddle Watch con malla de goma de mi muñeca y le pregunté a la niña más linda del boliche si tenía hora. Me dijo que si, que eran las 23.30.

-"¡23.30 boludo! ¡Viene tu vieja!”

Nos fuimos sin bailar y sin mina. Afuera estaba la noche. Y un 128 esperándonos para llevarnos de regreso a mi hogar.

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